Habla Tete
Pedro "Tete" Rusconi
Yo digo la verdad. No disfracemos el tango porque lo vamos a arruinar. Sin querer ofender a nadie, yo amo el tango. No castigo a nadie pero no disfracemos el tango.
El tango tiene mil formas de bailarse pero primero pisemos el suelo porque en el piso está la energía y es donde bailamos la música. No perdamos el placer y el amor por bailar pisando el suelo.
Los chicos de hoy andan por el aire: todos ustedes son capaces de hacer cosas muy lindas, háganlas en el piso, como los grandes Maestros lo hicieron. Los compaces y la melodía del tango son muy especiales, es una lástima perderlos.
Sea arriba o abajo del escenario siempre que el bailarín baile debe vivir esa música. Por favor despiértense y comprendan qué hacen con la música porque si no va a llegar un momento en que los europeos nos van a vender el tango a nosotros. Yo hablo de corazón, soy un tipo más que baila.
Yo he dado talleres para maestros en el extranjero, pensé que no iban a superar a nuestros bailarines…Acá hay gente que puede bailar ferozmente. Parémonos en nuestro eje y no vayamos mirando el piso. No bailemos para el público sino para nosotros. Cuando se baila en el escenario hay que bailar primero para uno porque también luce mucho más. No por mostrarme me olvido de quién soy ni de la música.
El tango es de a dos. Sin la mujer no hay bailarín que pueda bailar. La mujer también luce al bailarín cuando lo comprende.
Aunque la enseñanza del tango sea un trabajo, no se enseña el paso sin la música; no se enseña el paso por el paso.
Sin la música no hay bailarín, ni tango, ni maestro, ni alumno.
Maestro es el que tiene una enseñanza para dar, es la que le dejó la música.
Habla Silvia
Silvia Ceriani
Hay una palabra que se vuelve familiar en la lengua de todas las naciones: Tango.
Tango remite a una escena particular, un hombre y una mujer se abrazan y andan al mismo son; a ellos se suman otros y otros. Así hasta esa ronda perpetua que es La Milonga.
Me fue concedida la fortuna de aprender esta danza de quien la baila en cuerpo y alma, priorizando la atención a los compaces de la música, la sensibilidad del cuerpo, la libertad del movimiento.
Enseñar a bailar para mí es compartir ese tesoro. La práctica de estos conceptos valen para cualquier estilo, hay tantos tangos como bailarines pueda haber.
Me gusta suponer que este ARTE que surge del movimiento es la primera y la última “Fe” del mundo y me gusta soñar que esta vez hombres y mujeres llegan juntos a este resultado.
Y como dice la canción “Amigo te doy un consejo aunque yo consejos no doy…” : No dejes este mundo sin bailarte al menos un tango.